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Bancarización móvil para la base de la pirámide

En América Latina persiste un bajo nivel de bancarización. Lo anterior es resultado en gran medida por los altos precios de servicios financieros; la baja densidad de entidades bancarias en algunas zonas; las metodologías de análisis de riesgo que frecuentemente no corresponden a la realidad económica del país y en algunos casos, una legislación inadecuada. En la región persiste un “océano azul” en sectores no bancarizados que representan la “base de la pirámide”.

La escasa densidad de entidades bancarias y los altos precios de servicios financieros se debe combatir con una estrategia que genere nuevos modelos de negocio en la distribución de servicios financieros de bajo costo y que aumente la competencia en el sector. Por otro lado, la insuficiente visión en las metodologías de análisis de riesgo debe combatirse mediante la creación de sistemas innovadores que incluyan al mercado de la economía informal existente en los países en desarrollo, mediante mecanismos institucionales y metodológicos que lo permitan. Es por ello que resulta imprescindible promover un sector de ahorro y crédito popular eficiente y moderno que responda a las crecientes necesidades de este enorme mercado que difícilmente solicitan servicios de la banca tradicional por los motivos antes expuestos.

Las mejores prácticas internacionales de la industria bancaria pueden aplicarse a las entidades bancarias que atienden al sector “Base de la Pirámide”. Para tener productos financieros accesibles y de bajo costo, es necesario instrumentar medios de pago electrónicos que disminuyan costos a las entidades financieras, lo que significa ofrecer servicios financieros a menor precio con rentabilidad. Estos ahorros en costos son muy importantes en entidades financieras de los países en desarrollo, las cuales tienen tasas de eficiencia peores que las que operan en países desarrollados. Estos menores niveles de eficiencia propician que entidades financieras cobren a sus clientes precios superiores para poder alcanzar el punto de equilibrio, lo que dificulta la bancarización masiva de la población en los países en desarrollo.

 Un estudio elaborado en Bélgica en el año 2000 señala que el costo de una transacción pagada por tarjeta es nueve veces menor que el de una transacción pagada en efectivo, y que la utilización de medios de pago electrónicos podría llegar a ahorrar hasta el 1% del PIB a una economía que migre todos sus pagos de efectivo a medios de pago electrónicos.

De igual forma, los medios de pagos electrónicos permiten segmentar a la clientela más eficientemente, en especial a los segmentos de ingresos bajos. La baja densidad de entidades bancarias en los países en desarrollo responde a que el modelo de negocio bancario tradicional no genera ingresos suficientes para soportar los altos costos de las oficinas bancarias tradicionales. Una solución podría ser la instrumentación de una estrategia multicanal, es decir, una estrategia que no sólo prevea la intermediación financiera por las agencias bancarias, sino también por otros canales (de bajo costo). Se podrían formar redes de agentes para comercializar productos a los segmentos más pobres y en regiones con difícil acceso.

El primer principio del exitoso Grameen Bank de Bangladesh es que los clientes no deben ir al banco, sino que es el banco el que ha de ir a la gente. Así mismo, para potenciar el otorgamiento de créditos a estos sectores de la “Base de la Pirámide”, se podrían llevar a cabo metodologías alternativas de análisis de riesgo, tales como las que lleva a cabo Grameen Bank, basada en la confianza y la potencialidad de la persona, utilizando variables sociodemográficas como la edad, el estado civil, así como información procedente del pago de otros servicios como el agua o la luz. La utilización de un amplio número de variables referentes al historial de pago y las sociodemográficas permite estimar el perfil de riesgo sin necesidad de recurrir al uso de variables económicas. El número de usuarios de telefonía celular en los países en desarrollo sobrepasa al número de personas con cuentas bancarias, por lo que la tecnología inalámbrica podría ser un catalizador que ayude a aumentar el acceso a los servicios bancarios de este sector, que en gran medida está ubicado en regiones rurales de difícil acceso.

Los teléfonos celulares o móviles podrían convertirse en un eficiente canal de comunicaciones para iniciar y ejecutar transacciones financieras en tiempo real. Este canal no solo reduciría significativamente el costo de las transacciones financieras para el proveedor y para el cliente, sino que permitiría el acceso al sector financiero de nuevos operadores que utilicen innovadores modelos de negocio para la distribución de servicios financieros.

Es posible atender eficiente y rentablemente a los segmentos no bancarizados de la “Base de la Pirámide” combatiendo los altos precios, la baja densidad de redes de distribución y las inadecuadas metodologías de análisis de riesgo utilizadas por entidades bancarias que operan en países en desarrollo, a través de soluciones creativas e innovadoras en donde todos ganen.

Fuente del estudio:

Investigación del Centro IDEARSE para la Responsabilidad y Sustentabilidad de la Empresa de la Universidad Anáhuac México Norte.

Comunicaciones Diemo

 

 

 

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